Tras años de “travesía”, puedo decir que soy una persona “nueva”, personal y profesionalmente hablando, enamorado de la vida y su profesión y enormemente agradecido a mi pareja, la montaña y la meditación por haberlo hecho posible.

 

  1. Vivo en coherencia con mis valores.
  2. Me dedico a una profesión que me apasiona, que me pide congruencia y aprendizaje día a día.
  3. Ya no me comparo, ni necesito demostrar nada a nadie, acepto mi vulnerabilidad y vivo sin máscaras….. ¡mucho mas ligero!.
  4. Vivo equilibradamente entre la dedicación a mis relaciones, profesión y a mi mismo. Mi vida profesional no está por encima de mi vida personal.
  5. Disfruto de cualquier cosa, por pequeña que sea, y lo agradezco.
  6. Acepto lo que me ocurre y me siento responsable de llevar una vida con sentido.
  7. Cultivo el sentido del humor y el optimismo en todo lo que hago.
  8. Me cuido y me trato con amabilidad y procuro hacer lo mismo con los demás.
  9. Vivo la vida con curiosidad y ganas de aprender.
  10. Vivo para ser y no para hacer.

 

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