EL MINDFULNESS NO HACE MILAGROS

Tiempo de lectura: 3 minutos

Hace unos días, un cliente me decía: ¿podemos organizar un workshop de mindfulness de una tarde para que la gente de mi  departamento cometa menos errores y sea más productiva?. También recuerdo otro que me solicitó si podía darles una conferencia, ¡aunque fuera de 2 horas!,  para que sus mandos lideraran de manera más consciente. Y reflexionando sobre ello, me ha llevado a hacer este pequeño post. 

¡Dios mío, a donde hemos llegado!. El mindfulness no hace milagros , pero a veces parece que el mundo empresarial es lo que espera. Esto no funciona así. Es verdad que el mindfulness ayuda, entre otras cosas, a cometer menos errores y ser más efectivo, gestionar el estrés y llevar una vida más saludable, gestionar mejor tu comunicación y ser más empático, mejorar tus relaciones…pero todo esto lleva tiempo, y ¡mucha práctica!!. Esto va de cambiar hábitos y ser más consciente de lo que queremos y hacemos, por lo que no se cambia de la noche a la mañana. 

Como digo, estamos hablando de cambiar hábitos. Hábitos que seguramente llevamos muchos años con ellos, los tenemos muy enraizados, forman parte de nuestra manera de hacer y, a veces, “de ser”, por lo que  necesitaremos voluntad  y paciencia. Y eso no quiere decir que no se pueda empezar con pequeños cambios, pequeños pasos, que nos animen y nos lleven a cambios mayores. 

Es verdad que una conferencia sobre Mindfulness puede captar el interés y hacer que los empleados, los directivos, los socios …se interesen por ello. También es cierto que un taller de una tarde o un día entero permite algo de práctica y un poco más de profundidad. Pero no nos engañemos, aprender, o mejor dicho, incorporar en nuestro día a día  aspectos como una mayor atención, ser capaz de estar más enfocado, no dejarse arrastrar por las emociones, ser más empático. y mantener unas mejores relaciones, por poner unos ejemplos, no es algo que podamos cambiar porque alguien nos lo explica o porque nos leamos un libro. Ya que entenderlo, todos lo entendemos, nuestra “cabeza” lo capta y lo acepta rápidamente. El problema está en que por mucho que lo entendamos y lo aceptemos, esto no es suficiente para cambiar. Para cambiar necesitaremos integrarlo en nuestro cuerpo-mente-corazón,  adoptar actitudes y patrones de conducta distintos, y esto requiere intención, disciplina, práctica y paciencia. 

Y si de lo que estamos hablando es de cambiar estilos de liderazgo, anhelando estilos más conscientes, humanos, positivos….necesitamos encarnarlo de verdad. No valen imposturas, máscaras, teatros… Nos lo tenemos que creer, con la cabeza y con el corazón, y lo tenemos que adoptar y encarnar con nuestra presencia y nuestros actos. Pasar a ser directivos más honestos, empáticos, atentos, compasivos y  también directivos mas eficaces, que toman mejores decisiones, que se equivocan menos, que gestionan adecuadamente sus emociones, que no saltan a la primera , que se respetan y respetan, que saben agradecer y perdonar, que se muestran vulnerables cuando toca y firmes cuando es necesario, que inspiran y, sobretodo, si quieren llegar a ser mejores líderes y personas, esto requiere tiempo y práctica. Y es verdad que el Mindfulness y todas sus técnicas asociadas pueden ayudar muy mucho. 

Los profesionales del mindfulness tenemos la gran responsabilidad de hacer pedagogía ante la sociedad y los clientes y, especialmente las empresas, que tienen la tentación de querer todos los cambio para ya. Aunque, afortunadamente,  no todos son iguales.

Ojo, ¡no prostituyamos el Mindfulness!

 

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